Asociación Burbuja Creatividad
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Alzheimer

Anelise fue diagnosticada de Alzheimer en 1993.

En Agosto de 1994 por sugerencia médica y de algún allegado ingreso en una residencia, dónde fue medicada para intentar disminuir su necesidad de huida y movimiento.

 

El cambio de entorno y las fuertes medicaciones empeoraron su estado, mermando rápidamente las capacidades que aún conservaba y viéndose obligada a sentarse en una silla de ruedas. En Marzo de 1995, después del segundo paro cardiaco, por deseo de no alimentación artificial de su marido y para que  tuviese una muerte tranquila, volvió a casa. Ese día comenzó para nosotros una aventura, de la que por casualidad y suerte fui participe.

 

Esta sección voy a dedicársela a ella, con todo mi amor y respeto. Murió en 2003 en su cama, 8 años después de su desahucio. Durante este tiempo pudo vivir  su enfermedad despacito, paso a paso, ayudada por su familia y sus cuidadores.

 

En esta sección voy a intentar hacer un convinado, por un lado materiales que creo que me hubiesen sido de gran ayuda con Anelise y por otro, de nuestras experiencias, de reflexiones que surgieron entre los que tubimos el placer de acompañarla condimentado todo ello con mis recuerdos de esos años.

 

Espero que mi experiencia pueda enriquecerse con las aportaciónes de los lectores a través del correo

 burbuja@pilarcebrian.com

 

 

Consejo de ADABA (Asociacion de Personas con enfermedad de Alzheimer del Bajo Aragon)

Había una cuidadora del servicio ambulante, (era además la chefin) que cada vez que venía a casa le hacía a Anelise la misma pregunta,¿Quien soy yo? ¿Quien soy yo?

Y le miraba cogiendole las manos. Yo notaba que Anelise se ponía nerviosa, a veces muy nerviosa, incluso llego a decirle alguna grosería aunque era una mujer muy educada. Anelise necesitaba bastante tiempo para volver a su estado de tranquilidad. Cuando yo llegué a la conclusión, de que aunque ella era una profesional, estaba haciendo algo incorrecto, yo misma contestaba por ella:  Si Anelise, no te acuerdas,es Greta Garbo, otro día yo decía es  Marilyn Monroe, y las dos nos reíamos mucho, con complicidad, y Anelise siempre hacia algun comentario realmente ingenioso porque a ellas, sus actrices favoritas, Anelise todavía las recordaba. Por esta y otras anécdotas similares me gane las malas miradas de una parte del servicio ambulante, pero dejaron de agobiarnos con sus preguntas.

 

Como familiar no olvides que cada vez los profesionales son mejores y mas humanos, pero aún así hay algunos que no perciben los cambios de animo que pueden ocasionar en los pacientes, con su intención de ayudar, mi consejo, protege a tus seres queridos, si puede ser usa el humor, a las personas con Alzheimer les encanta reírse, ni más ni menos que como a todosnosotros, se que es dificil pero busca lo mejor de cada momento, ayudales a sentir en cada minuto que compartas con ellos felicidad.

 

Ojalá hubiese visto yo este video hace 16 años. Gracias ADABA.

Cuantas veces acariciabamos las flores de hibisco. Había días que las regabas cinco o seis veces, hasta que veias que el plato de debajo de la maceta, estaba a punto de rebosar, yo con mi ingenuidad, para que el agua no se saliese, vaciaba el plato cuando no me veias, y tu volvías a regarlas, al final me dí cuenta que tu metías primero el dedo en el plato, y si estaba lleno ya no regabas, o sea que yo deje de vaciar el plato.

 

Asi te mantuviste un año más,  hasta que un día tambien olvidaste testar si había agua en el plato, y empezaste a pasar la balleta para dejar de nuevo reluciente el marmol del ventanal.

 

Cuantos viajes hacías a la cocina, siempre sin quejarte y con felicidad. Al cabo de unos meses ya no recogías el agua, y las de los viajes a la cocina, eramos las dos, tu con tu regaderita, yo con la bayeta, hay hermosa, que nerviosa me ponias a veces.  Pero un día pense, si tu lo hacías y además sonriendo ¿Que derecho tenía yo para quejarme?

 

Aprendía a ser feliz cogiendo la bayeta y saludandote cada vez que se cruzaban nuestros caminos en el trayecto. Tu lo más importante lo seguías haciendo, mientras pudiste moverte, ni un solo día olvidaste regar tus flores.

 

Cuando tu nos dejaste, yo me traje el hibisco a España, era precioso, pero el viaje no le sentó bien y tambien nos abandonó. Desde entonces he comprado dos hibiscos naranjas, pero no consigo que sobrevivan y ¿sabes a que conclusión he llegado? a pesar de tu enfermedad, eras con diferencía, muchísimo mejor jardinera que yo.

 

 

 

Y este es mi blog de alumna de la asignatura de medios, tecnología y resursos para la intervención socioeducativa. Grado de Educación Social.